Por Eladio David
eladio_david@hotmail.com

Retrato de María Victoria Candia (1899-1988). «Su labor durante la Guerra del Chaco marcó un antes y un después: formó a cientos de enfermeras y reorganizó los servicios sanitarios en campaña».
María Victoria Candia constituye una de las figuras más influyentes en la historia de la enfermería paraguaya. Su trayectoria, marcada por una profunda vocación, formación internacional y un liderazgo decisivo durante la Guerra del Chaco, la posiciona como una de las grandes arquitectas de la enfermería moderna en Paraguay. Este artículo presenta una síntesis histórica de su vida y legado, destacando su papel en la profesionalización y humanización de los cuidados en tiempos de guerra y posguerra.
Una sección para la memoria y la identidad profesional
Con esta edición, la Revista Digital de la APE inicia un recorrido por la historia de la enfermería paraguaya. Cada mes, la sección Entrevista del Mes estará dedicada a dar a conocer la vida, la obra y el legado de aquellas profesionales que han marcado nuestro camino. Enfermeras y enfermeros que, desde el silencio de los hospitales, la ruralidad de los puestos de salud o el fragor de las batallas, construyeron con su entrega los cimientos de la profesión que hoy ejercemos.
En esta ocasión, recuperamos la memoria de María Victoria Candia, una mujer cuya formación internacional, coraje en el frente de batalla y capacidad de liderazgo sentaron las bases de la enfermería profesional en Paraguay.
DESARROLLO
Orígenes y formación internacional
María Victoria Candia nació el 10 de marzo de 1899 en Asunción, hija de Mercedes Torrents, de ascendencia catalana, y Daniel Candia, firmante del acta de fundación del Centro Democrático en 1887. Creció en un hogar ubicado sobre la calle 14 de Mayo, frente a la Plaza Italia.
A inicios del siglo XX, con una visión adelantada a su tiempo, viajó a Londres con un propósito claro: capacitarse para contribuir con un país que comenzaba a prepararse para escenarios bélicos. Su formación en Bedford College —una institución prestigiosa donde pocas jóvenes latinoamericanas lograban ingresar— representó un salto cualitativo para la enfermería paraguaya. Su proceso formativo continuó en Francia y Estados Unidos, donde profundizó conocimientos técnicos, éticos y disciplinares que posteriormente serían esenciales para la organización de servicios de enfermería militar en Paraguay.
Liderazgo en la Guerra del Chaco
El 8 de noviembre de 1932, María Victoria comandó un grupo de enfermeras que partió desde el puerto de Asunción con destino al Chaco. Su actuación en zonas de avanzada, junto a médicos, camilleros y personal sanitario, le valió el respeto de oficiales y soldados. Se enfrentó a las mismas angustias, los mismos riesgos y las mismas urgencias del frente de batalla.
En el Hospital de Sangre de Isla Po’í y otros puntos del frente, organizó equipos, improvisó soluciones, sostuvo la moral y salvó innumerables vidas. Su presencia infundía calma en medio del caos. Sus compañeras decían que trabajaba sin descanso, guiándolas con la convicción de que «la enfermería no se rinde, porque el amor nunca se rinde».
Legado formativo
Además de su labor asistencial, su rol educativo dejó huellas imborrables: formó a más de 500 mujeres en enfermería, en un país donde la falta de recursos humanos capacitados era un desafío crítico. Su liderazgo dio origen a una generación de enfermeras preparadas para enfrentar condiciones extremas y sentó las bases de instituciones formativas posteriores.
Reconocimiento póstumo
En 1972, María Victoria regresó al Paraguay para recibir la condecoración Cruz del Defensor, otorgada a quienes sirvieron durante la Guerra del Chaco. Algunas enfermeras veteranas —muchas de ellas coloradas— se negaron a aceptar la distinción si el nombre de su jefa no era incluido, en un acto de lealtad y justicia. Finalmente, el reconocimiento fue entregado por el ministro de la Corte Suprema, Dr. Augusto Roberto Fuster, en una ceremonia realizada en la residencia familiar González Oddone-Gustafson. Este acto corrigió una omisión histórica y devolvió a María Victoria el lugar que merecía.
Falleció el 3 de julio de 1988 en Buenos Aires, a los 89 años. Sus restos descansan junto a los de su esposo en el Cementerio Británico, parte del gran Cementerio de la Chacarita.
CONCLUSIÓN
María Victoria Candia vivió un tiempo de transformación profunda en la enfermería. Su aporte combinó técnica, disciplina y ética, dando origen a un nuevo perfil profesional que trascendió generaciones. Su labor durante la Guerra del Chaco marcó un antes y un después: formó a cientos de enfermeras, reorganizó servicios sanitarios en campaña y demostró que la enfermería es, en esencia, servicio, coraje y liderazgo.
Su vida continúa inspirando a la enfermería paraguaya, que reconoce en ella a una fundadora, una líder y una visionaria.
CONVOCATORIA ABIERTA: Si conoce la historia de una enfermera o enfermero que haya dejado huella en su comunidad, institución o región; si tiene fotografías, cartas, documentos o testimonios para compartir, los animamos a enviarlos a aperevista@gmail.com. Entre todos construimos la memoria de la enfermería paraguaya.
Fuentes históricas consultadas:
- González Oddone, L. (2020). María Victoria Candia: La jefa de las enfermeras del Chaco. Asunción: Servilibro.
- Vera, M. (2015). La enfermería paraguaya en la Guerra del Chaco. Revista de Historia Sanitaria, 12(2), 45-60.
- Ministerio de Defensa Nacional. (2012). Sanidad Militar Paraguaya: Historia y Protagonistas. Asunción.
- Archivo Nacional de Asunción. (1932-1935). Fondos militares y correspondencia sanitaria.

María Victoria Candia (al centro) junto a su equipo de enfermeras en el frente de batalla durante la Guerra del Chaco. Bajo su mando, estas mujeres brindaron cuidados críticos en hospitales de sangre como el de Isla Po’í.