Autora: Lic. Graciela Rivas Solalinde, ex presidenta de la APE y pionera en el Servicio de Traumatología del Hospital Central del IPS.
Edición: Liz Carolina Aguilera Ruiz Díaz. Comité de Prensa de la Asociación Paraguaya de Enfermería.
lizcarol.2010@gmail.com

Lic. Graciela Rivas Solalinde, ex presidenta de la APE
La Lic. Graciela Rivas Solalinde, egresada de la Escuela de Enfermería Dr. Andrés Barbero (1978-1980), fue la primera licenciada en enfermería en inaugurar el Servicio de Traumatología en el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS). Su trayectoria no se limita a la práctica asistencial; también fue presidenta de la Asociación Paraguaya de Enfermeras en la posdictadura, liderando la creación de las tres primeras filiales en el interior del país: Coronel Oviedo, Ciudad del Este y Encarnación. En esta entrevista, Graciela comparte su visión sobre la unidad gremial, los desafíos de una época sin departamento de enfermería, y el legado que dejó a las generaciones actuales. Su mensaje final es contundente: «No se entreguen nunca, la lucha sigue».
Desarrollo
«Fui la primera licenciada en enfermería que inauguró el servicio de traumatología»
Graciela Rivas Solalinde recuerda con orgullo sus inicios profesionales. Egresada de la Escuela de Enfermería Dr. Andrés Barbero de la Universidad Nacional de Asunción entre 1978 y 1980, su primer trabajo prácticamente fue inaugurar el Servicio de Traumatología en el Hospital Central del IPS.
«Fui la primera licenciada en enfermería que inauguró el servicio de traumatología en el Hospital Central del Instituto de Previsión Social», relata con la satisfacción de quien abrió camino en una especialidad que en aquel entonces era incipiente.
No solo se limitó al área de traumatología. Graciela tuvo la suerte de rodearse de las mejores colegas para los servicios de ortopedia, traumatología, pediatría, neurología y clínica médica.
«Traje a mis mejores, con mis mejores colegas», afirma.
Liderazgo en tiempos de transición
Su liderazgo trascendió lo asistencial. Después de la caída de la dictadura de Stroessner, asumió la presidencia de la Asociación Paraguaya de Enfermeras (hoy APE). Fue una época de grandes desafíos. En aquellos años, no existía un departamento de enfermería en las instituciones, y los jefes no aceptaban que una instancia técnica les diera direcciones.
A pesar de las resistencias, Graciela impulsó la creación de las tres primeras filiales en el interior del país: Coronel Oviedo, Ciudad del Este (en ese entonces Ciudad Presidente Stroessner) y Encarnación.
«Porque la cosa era que nosotros no podíamos ser independientes», explica, subrayando la necesidad de organizarse para tener voz propia.
«Unidos somos fuerza, unidos nadie nos vence»
Hoy, al visitar la sede de la APE, Graciela no puede ocultar su emoción. Reconoce el logo que ella misma gestionó durante su presidencia y celebra el crecimiento de la organización.
«Me puse tan contenta cuando vi este logo, este logo lo conseguimos nosotros cuando era presidenta del 78 al 80, y ver toda esa extensión de la casa… es demasiado linda, demasiado grande, demasiado esperanzas tienen», expresa con alegría.
Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: hay que estar unidas, hay que asociarse, hay que traer más gente, especialmente a los jóvenes. En sus palabras, la unidad es la única herramienta que garantiza la fuerza del gremio.
El reconocimiento de la actual gestión
La presidenta de la APE, Dra. Mirna Gallardo, recibió a Graciela con un emotivo discurso de agradecimiento:
«Realmente es un honor, una felicidad inmensa recibirle a nuestra expresidenta aquí en la sede de la Asociación Paraguaya de Enfermería. Me llena de fuerzas para seguir luchando, para construir todos juntos una enfermería más reconocida, valorada, respetada y de una excelencia profesional.»
Graciela, a su vez, reconoció el trabajo de la gestión actual:
«Por lo que ustedes están haciendo también, sí. No se entreguen nunca, la lucha sigue.»
Conclusión
La Lic. Graciela Rivas Solalinde es una de las arquitectas de la enfermería moderna en Paraguay. Su legado no solo se mide en los servicios que inauguró o en las filiales que fundó, sino en la convicción de que la unidad es la única fuerza que puede transformar realidades.
Su mensaje final, dirigido a todas las enfermeras y enfermeros del país, es también una invitación a seguir construyendo sobre lo que ella y sus compañeras comenzaron:
«No se entreguen nunca, la lucha sigue.»
La APE honra su memoria y su legado, y reafirma su compromiso de seguir el camino que ella y otras pioneras trazaron con esfuerzo y valentía.