Autora: Dra. Mirna Gallardo, Presidenta de la Asociación Paraguaya de Enfermería
mirnagallardo@yahoo.com.ar

Dra. Mirna Gallardo, Presidenta de la Asociación Paraguaya de Enfermería
Setiembre es el mes de la prevención del suicidio. Para la enfermería paraguaya, esta conmemoración nos convoca a mirar hacia adentro y a preguntarnos: ¿cómo estamos cuidando a quienes cuidan?
La salud mental de los profesionales de enfermería es un tema que durante demasiado tiempo ha permanecido en silencio, rodeado de estigmas y de una cultura que exige «ser fuerte» sin preguntarse a qué costo. La Asociación Paraguaya de Enfermería (APE) ha incorporado en su plan estratégico acciones concretas para promover el bienestar emocional, el apoyo mutuo y el acceso a servicios de salud mental. Un pilar fundamental de este compromiso es la participación mensual de la Lic. Edna Marianela Gómez, enfermera y psicóloga clínica, quien desde nuestra revista nos invita a reflexionar, ampliar nuestros conocimientos y practicar el autocuidado. Este editorial invita a cada enfermera y enfermero a reconocer que cuidar de sí mismos es también un acto de cuidado profesional y a buscar ayuda sin culpa cuando sea necesario.
Desarrollo
El peso de cuidar
La enfermería es una profesión que exige una entrega emocional constante. Día a día, las enfermeras y enfermeros acompañan el dolor, la incertidumbre y la fragilidad humana. Esta exposición prolongada al sufrimiento, sumada a jornadas laborales extensas, sobrecarga de pacientes y, en muchos casos, condiciones laborales precarias, puede generar un desgaste profundo que afecta la salud física, emocional y social.
El síndrome de burnout ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un fenómeno ocupacional derivado del estrés crónico no gestionado. Se manifiesta a través del agotamiento extremo, la distancia mental con el trabajo y la disminución de la eficacia profesional. Este reconocimiento internacional nos recuerda que el malestar no es una debilidad individual, sino una respuesta a condiciones laborales que deben ser transformadas.
La APE asume el compromiso con la salud mental
Consciente de esta realidad, la Asociación Paraguaya de Enfermería ha incorporado en su plan estratégico acciones orientadas al cuidado de la salud mental de los profesionales. Entendemos que el bienestar emocional es un pilar fundamental para el ejercicio pleno de la profesión y para garantizar una atención de calidad.
Un pilar fundamental de este compromiso es la participación mensual de la Lic. Edna Marianela Gómez, enfermera y psicóloga clínica, quien desde nuestras páginas nos invita a reflexionar sobre la salud mental, ampliar nuestros conocimientos y practicar el autocuidado. Cada entrega de esta revista es una oportunidad para detenernos, pensar y aprender herramientas que nos ayuden a cuidar de nosotros mismos y de quienes nos rodean.
Por ello, desde nuestra revista científica digital hemos asumido un compromiso activo en la promoción de espacios de reflexión y difusión de conocimientos sobre salud mental y riesgos psicosociales. La educación y la concienciación son herramientas fundamentales para prevenir el burnout y otros trastornos relacionados con el estrés laboral.
Además, hemos impulsado actividades de integración y esparcimiento, como torneos deportivos y encuentros gremiales, que fortalecen los vínculos entre colegas y promueven el bienestar emocional.
La gremialidad como espacio de contención
La organización gremial es mucho más que una herramienta de lucha por derechos laborales. Es también un espacio de encuentro, de escucha y de apoyo mutuo. La APE es una comunidad que sostiene a sus integrantes, donde cada enfermera y enfermero puede encontrar respaldo, comprensión y solidaridad.
Hablar entre colegas, compartir las dificultades y reconocer las propias emociones son pasos fundamentales para cuidar la salud mental. No estamos solos. La fuerza de la enfermería paraguaya reside en su capacidad de organizarse y de cuidarse colectivamente.
El acceso a profesionales de la salud mental
Es importante recordar que el autocuidado y el apoyo de los pares son esenciales, pero no siempre suficientes. Cuando el malestar persiste, es fundamental recurrir a profesionales de la salud mental. La consulta con psicólogos o psiquiatras especializados en salud ocupacional permite detectar síntomas iniciales y prevenir su progresión.
El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, a través de la Dirección Nacional de Salud Mental, cuenta con servicios disponibles en todo el país. El directorio actualizado permite identificar los servicios más cercanos a cada comunidad. La APE alienta a todas las enfermeras y enfermeros a utilizar estos recursos sin temor ni estigma. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de inteligencia emocional y responsabilidad profesional.
Un llamado a la acción
El cuidado de la salud mental no puede ser una responsabilidad exclusiva del individuo. Es también una responsabilidad institucional y social. Las autoridades sanitarias deben garantizar condiciones laborales dignas, horarios adecuados, dotación suficiente de personal y acceso a programas de apoyo psicológico confidenciales y libres de estigma.
La APE continuará abogando por políticas públicas que protejan la salud emocional de los profesionales de enfermería. Cuidar a quienes cuidan es la base de un sistema de salud más humano, eficiente y resiliente.
Conclusión
Setiembre nos invita a reflexionar sobre la vida, la salud y el bienestar. Para la enfermería paraguaya, este mes es una oportunidad para reafirmar que el cuidado de sí mismos es parte esencial del cuidado profesional. La APE está y estará al lado de cada enfermera y enfermero, promoviendo espacios de escucha, contención y acompañamiento.
Agradecemos profundamente a la Lic. Edna Marianela Gómez por su valioso aporte mensual, que nos recuerda que la salud mental se construye día a día, con pequeños gestos de autocuidado, con diálogo entre colegas y con la valentía de pedir ayuda cuando la necesitamos.
Hablemos entre colegas. Busquemos ayuda cuando la necesitemos. Cuidémonos mutuamente. Porque la enfermería paraguaya es fuerte, y su fuerza está en la unidad y en el cuidado colectivo.